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El jengibre no solo se usa para condimentar alimentos, sino que lleva miles de años usándose como hierba medicinal para tratar una variedad de dolencias. Esto es gracias a su interesante contenido en cientos de compuestos y metabolitos.

Los nueve beneficios del jengibre

El jengibre contiene más de 400 compuestos distintos, entre los que destacan los carbohidratos, los lípidos y los compuestos fenólicos. También es interesante su contenido en aminoácidos, fibra, proteínas, fitoesteroles, vitaminas y minerales, así como la presencia de constituyentes aromáticos, como gingeroles y shogaoles, aceites esenciales volátiles que son los que le dan su olor y sabor característicos.

Como otras muchas hierbas medicinales, gran parte de la información que se tiene del jengibre se ha transmitido de boca en boca, hasta hace poco con poca evidencia científica que explicara y respaldara todas estas afirmaciones. Pero en los últimos años la actividad científica alrededor de esta planta ha ido en aumento, hasta llegar a tener actualmente información concreta sobre el jengibre y sus distintos componentes.

Beneficios que cuentan con apoyo científico

  1. Antioxidante: la raíz del jengibre contiene niveles altos de antioxidantes, solo superados por otros alimentos como la granada y algunos tipos de bayas. Ayuda a reducir la actividad de los radicales libres, por tanto, reduce el daño celular y ayuda al envejecimiento saludable.
  2. Antiinflamatorio: al jengibre también se le atribuye capacidad para disminuir la inflamación, la hinchazón y el dolor. Se han realizado algunos estudios que avalan la eficacia del jengibre para reducir el dolor y la rigidez en pacientes que sufren osteoartritis. Se relaciona el jengibre crudo con propiedades antiinflamatorias e inhibidoras de la producción de citocinas proinflamatorias.
  3. Alivio de náuseas y vómitos leves: uno de los usos más comunes es para aliviar los vómitos y las náuseas relacionados con el embarazo, la quimioterapia y algunos tipos de cirugía.
  4. Propiedades antibacterianas: el extracto de jengibre puede inhibir el crecimiento de algunos tipos de bacterias como E.coli, estafilococos, estreptococos y Salmonella. También se le asocia efectividad contra las bacterias bucales que causan enfermedades inflamatorias en las encías, como gingivitis y periodontitis.
  5. Alivio del dolor: el tubérculo es rico en aceites volátiles que contienen el componente activo gingerol. Se cree que este compuesto antiinflamatorio es el responsable de por qué las personas con artritis reumatoide sienten un cierto alivio en sus niveles de dolor y mejoran su movilidad con el consumo regular de jengibre.
  6. Ayuda al malestar gastrointestinal: el uso medicinal más popular del jengibre es tratar el estómago en apuros gracias a que mejora el vaciado gástrico que, a su vez, ayuda a controlar el dolor de estómago, la hinchazón y los gases.
  7. Mejora la resistencia a la insulina y acelera el metabolismo: la ingesta regular puede reducir los niveles de azúcar en sangre, aunque se necesitan más estudios en humanos que confirmen estos resultados.
  8. Actividad anticancerígena: el jengibre ha suscitado un gran interés por las posibles aplicaciones terapéuticas de esta raíz y sus componentes para la prevención del cáncer. Esta capacidad estaría relacionada con la presencia de numerosas sustancias fitoquímicas dietéticas y medicinales. Se ha estudiado, por ejemplo, la eficacia del jengibre para prevenir el crecimiento de varios tipos de cáncer, como linfoma, colorrectal, de mama, de piel, hígado y vejiga.
  9. Función cardiovascular: el jengibre ha ganado interés también por su potencial para tratar varios aspectos de las enfermedades cardiovasculares. Se han demostrado, en datos in vitro y en animales, los efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antiplaquetarios e hipotensores de este condimento. Pero los ensayos en humanos aún no son concluyentes.

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